EL ALBERGUE DE LAS MUJERES TRISTES SERRANO, MARCELA

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Resumen

Un grupo de mujeres chilenas se recuperan de sus crisis sentimentales en un peculiar albergue sólo para mujeres a más de mil kilómetros de Santiago de Chile. Hacia allí parte la historiadora Floreana Fabrés, para poner sus ideas en orden, víctima de una aguda crisis de identidad después del fracaso de su matrimonio y de una nueva relación sentimental que ella había considerado fundamental. Floreana aprovecha su retiro para repasar su vida, su profesión, sus anhelos, sus fracasos, la relación con su hijo y con su familia, su radical y pesimista concepto del amor.

3 críticas de los lectores

Floreana llega a un albergue en Chiloé (Chile) que, a modo de casa de reposo-sanatorio, aloja a veinte mujeres tristes. ¿A qué es debida su tristeza (la de todas ellas)? Básicamente al hecho de que la relación hombre-mujer ya no es la misma que en el pasado y en mujeres de un nivel cultural alto e independientes, necesita de un replanteamiento. Ambos sexos se tienen miedo. En el albergue se hablará de esas relaciones, del pasado de cada una de las mujeres que Floreana conoce, de su propia familia, de sus aciertos y errores. Pero en Chiloé, a parte del atractivo de un paisaje arrebatador, también hay un hombre guapo, el médico de la zona.
Se plantean temas como la ineptitud masculina para las relaciones afectivas, el sentido de la vida y la autoestima.
Los personajes están muy bien perfilados, por dentro y por fuera. Se trata de mujeres muy alejadas al modelo mayoritario de mujer chilena, preocupada básicamente por el sustento diario de su familia: Actrices famosas, herederas de grandes fortunas, rostros mediáticos, economistas, historiadoras...
La novela está muy bien escrita, con una prosa convencional y efectista, centrada gran parte de ella en los recuerdos y en los diálogos entre los distintos personajes.
Si existe la llamada "Literatura femenina", ésta lo es. (Gemma Pallás)

hace 5 años
7

Si tuviera que recomendarle un libro a una amiga que hace mucho que no lee, si quisiera persuadirla y que se deje conquistar por la literatura nuevamente, seguramente no sería éste libro el que le recomendaría, sin embargo, me dejó muchas reflexiones importantes. No me conquistó de entrada ni me cautivó desde el primer párrafo, pero su lectura me resultó amena y entretenida. Cuando esperaba que el  libro terminara sin demasiadas loas, en el último cuarto, me produjo varios momentos sublimes de exquisitos sobresaltos emocionales; saltos cualitativos de la consciencia que hacen que este libro se vuelva entrañable. Escuchando la cuarta sinfonía de Brahms, casi tan partícipe de la historia como las mujeres perfectamente descritas por la autora, la reflexión de Floreana -protagonista de la historia- me produjo el primer salto del corazón: “Duerme ahora, duerme creyendo que eludir el dolor no se paga”¿Brillante, no? ¿Quien no ha  querido salvarse alguna vez?. Ó cuando Elena -directora del albergue al que acuden las mujeres tristes- le explica la diferencia a Floreana entre un pobre y un avaro: “Nadie priva a otro de lo que no tiene”. En un texto que promete una radiografía del amor y el desamor tampoco faltan los momentos eróticos y románticos bellamente recreados por la autora: “Existen seres, tanto hombres como mujeres, que los otros no pueden dejar de tocar, sea una mano,  un cariño en el pelo o un apretón en un músculo, en fin, algún gesto que desahogue,porque no tocarlos es una locura”. Como cada vez que termino un libro no puedo despedirlo fácilmente. Lo miro, lo vuelvo a hojear, le hago anotaciones, o simplemente lo toco. Es quizás, una manera tosca de hacer aún más visible lo evidente, “El albergue de las mujeres tristes” ya forma parte de mi radiografía. www.benditabohemia.wordpress.com

hace 1 año
8

Lectura que te llega al alma, muy conmovedora, te pone nostálgica.-

hace 4 años