LA UTILIDAD DE LA RELIGIÓN MILL, JOHN STUART

Nota media 10 Excelente 1 voto 1 críticas
  • GéneroEnsayo
  • EditorialALIANZA
  • Año de edición2009
  • ISBN9788420649665
  • Idioma Español

Resumen

Compuesto entre 1850 y 1858, LA UTILIDAD DE LA RELIGIÓN es uno de los ensayos de JOHN STUART MILL (1806-1873) publicados póstumamente junto con «La Naturaleza» y «El teísmo». El propósito de este polémico texto –prologado y traducido por Carlos Mellizo– se inscribe dentro de los principios generales del utilitarismo: considerada como actividad práctica capaz de producir estados de felicidad o desdicha, la cuestión que se plantea es averiguar si las diversas religiones sobrenaturales, y especialmente el cristianismo, han contribuido o no a aumentar el grado de felicidad terrenal entre los creyentes. Mill señala diversas objeciones que parecen sugerir una respuesta negativa y apunta la posibilidad de sustituir las creencias sobrenaturales por una religión de la humanidad, ideal capaz de colmar las más altas aspiraciones de nuestra especie.

1 críticas de los lectores

10

El libro, en una cita:

"[...] así la moral no basaría su influencia en ninguna esperanza de ser premiado".

En una línea:

J.S. Mill sostiene que la influencia de la Religión (imprescindible en los pueblos antiguos para aceptar un código moral) se debe a la autoridad que representa la opinión pública, y a la educación temprana. Propone una nueva Religión de la Humanidad que se base en un sentimiento de unidad con el género humano y que busque el bien común: la vida humana es de finita duración; no así la especie humana, cuyo progreso y mejora depende de nosotros.


Más:

El autor no duda de la utilidad de la Religión, pero propone extraer la parte mitológica de la realmente necesaria. Por ejemplo, no es aceptable imaginar un Creador perfecto y una realidad injusta (además de otros preceptos como el Infierno, el Pecado Original, etc).
El buscar una recompensa a nuestros actos hace que sean menos dignos, puesto que en el fondo seguimos persiguiendo nuestros propios intereses, incluso póstumos.
Quien más desea la vida del Más Allá es quien nunca ha sido feliz en esta vida; para proponer esta nueva Religión debemos asegurar un progreso suficiente para que todos los hombres disfruten, al menos, de una vida digna.



http://josearnedo.blogspot.com/

hace 10 años