Quien habla y quien calla da comienzo con una muerte. Se trata del fallecimiento de una experta nadadora que muere ahogada en la bañera. Los vecinos y allegados de Vittoria, la víctima, parecen creer que se trata de un desafortunado accidente. Pero Lea Russo, abogada y amiga de Vittoria, se niega a aceptarlo sin más.
Chiara Valerio ambienta la obra en su localidad natal, Scauri: una pequeña ciudad costera del Lacio. Su población se dispara en la época estival, mientras que el resto del año se convierte en un lugar tranquilo donde buena parte de los vecinos se conocen. No es de extrañar que la llegada de Vittoria años atrás causara sensación. Apareció junto a Mara, una joven a la que podría haber adoptado… o no. Nadie lo supo nunca con seguridad. Vittoria venía envuelta en un halo de misterio que generó fascinación en buena parte de sus vecinos.
La casa de Vittoria siempre estuvo abierta para todos. Sin embargo, nadie sabe gran cosa sobre ella ni sobre su vida antes de llegar a Scauri. En su funeral aparece su marido, al que hacía años que no veía y del que nadie parecía saber nada hasta el momento. Se abre así, ante los ojos de Lea, la posibilidad de descubrir más sobre el pasado de Vittoria. La posibilidad de saber quién era alguien a quien apreció sinceramente, pero a quien ahora ve que nunca llegó a conocer realmente.
Chiara Valerio nos plantea una novela corta, introspectiva, que deja interrogantes al lector. ¿Hasta qué punto llegamos a conocer a las personas que forman parte de nuestro día a día? ¿Cómo afrontar el duelo cuando empiezas a conocer de nuevo a alguien tras su muerte?
Quien habla y quien calla es una novela sobre la pérdida, los silencios y las cosas que no se llegaron a decir. Sobre cómo la muerte puede poner de manifiesto que un ser querido podía ser, en realidad, un desconocido. (Ana Rayas, 12 de marzo de 2026)
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