“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, pues no toda la poesía requiere una ardua lectura para poder comprenderla y captar toda su esencia. La poesía tendría que ser cercana a todos, recorrer caminos sencillos y mover sentimientos diversos y adaptados a diferentes circunstancias.
Sonetos y Manuael dae instrucciones nos propone un viaje por la Mancha más profunda y en toda su esencia, acariciando pequeños momentos de distintas vidas que conforman esta tierra; momentos amables, divertidos como en Escuela de Idiotas o en el que da nombre a la obra Ya se murió y los que le llevaban, con juegos de palabras y adivinanzas que amenizan el ritmo del poemario, componen una colección de poemas castellanos actuales y que conseguirán hacer que más de un lector ralentice su ritmo frenético diario y disfrute de los instantes más cotidianos y más auténticos de una tierra y sus habitantes.
Esos momentos humildes y desapercibidos pero que laten con fuerza y que demuestran su verdadera esencia los encontramos en La viña y la era y Compartir religiosamente.
Jesús Montalvo, a través del endecasílabo, construye un ritmo sorprendentemente ligero y juguetón, casi musical, que atrapa al lector y culmina en finales con moraleja, donde la sencillez se convierte en reflexión.
A veces, basta con detenerse un momento y dejarse llevar, paso a paso, como en el propio camino del que hablaba Machado. (Diana Arrufat Horcajuelo, 10 de abril de 2026)
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