Resumen

Kenna es una joven que trabaja de ayudante de cocina en un restaurante de Oviedo. Odia a su padre. Escondida en un mueble de la cocina, ella fue testigo de cómo él mataba a su hermana y a su madre. Una imagen que la persigue día y noche. Necesita vengar sus muertes para pasar página de una vez por todas, pero su padre está en la cárcel y no le queda otro remedio que esperar a que salga. Una amiga la empuja para que se vaya de vacaciones al sur y acaba en Torrevieja. En ese viaje descubre cuál es su verdadera función en esta vida: vengar a las mujeres asesinadas por sus maltratadores. Como todo asesino, necesita una tarjeta de presentación: un naipe de dragón que dejará como firma. Pero algo se le escapa en ese plan. Pablo, el niño que pintaba dragones con ella, es detenido como autor de los crímenes. Él es el amor de su niñez y necesita liberarlo. ¿Qué ocurrirá después? ¿La descubrirá Pablo y Kenna acabará en la cárcel? ¿Conseguirá matar Kenna a su padre? Una historia con giros sorprendentes que dejará al lector sin aliento hasta al final. Tan adictiva y desconcertante que no sabrás si Kenna es realmente una asesina o una heroína.

1 Críticas de los lectores

Miguel Ángel Jiménez, novelista, pintor y poeta reconocido con varios premios por sus poemas y microrrelatos, desarrolla en esta novela lo que podría entenderse como el plan definitivo de prevención de la reincidencia en los crímenes de violencia machista.

Desde que, con tan solo nueve años, presenció cómo su padre asesinaba salvajemente a su madre y a su hermana, Kenna vive atrapada en un odio que no sabe —ni puede— reconducir. La posible salida de prisión de su padre convierte su día a día en una asfixia constante. Incapaz de gestionar la ira y el miedo, decide alejarse de su ciudad y allí comienza una odisea que la llevará a vengar a esas mujeres y niños asesinados por sus parejas y padres.

Sin embargo, un giro inesperado lo trastoca todo. Pablo, su único amigo y el gran amor de su infancia, es acusado de los crímenes que ella está cometiendo. Para salvarlo sin delatarse, Kenna deberá tomar una decisión que pondrá a prueba no solo su plan, sino también sus límites morales.

Nos encontramos ante una obra valiente que plasma negro sobre blanco, sin concesiones, la crudeza de la violencia machista y el rastro de devastación que deja en las víctimas directas, en sus familiares, en los allegados y, en última instancia, en toda la sociedad. Escrita en primera persona, desde la voz de la protagonista, la novela utiliza un lenguaje directo y honesto que nos sumerge en la psique de quienes han crecido marcados por el trauma.

Más allá de la acción y los giros —que los hay y muy efectivos—, destaca el retrato de las distintas formas de afrontar el dolor. Hay quienes se instalan en la ira permanente; otros, en cambio, optan por el perdón como única vía posible para sobrevivir. La novela confronta ambas posturas sin ofrecer respuestas fáciles.

El libro invita a una reflexión incómoda pero necesaria: ¿qué puede hacer la sociedad ante la insuficiencia de las respuestas actuales? ¿Qué cambios deben implementarse para evitar que maltratadores y asesinos —incluso en grado de tentativa— recuperen la libertad sin garantías reales de no reincidencia? ¿De qué sirve una orden de alejamiento frente a quien está decidido a matar? ¿Por qué los huérfanos de mujeres asesinadas no cuentan con mayor protección cuando los agresores salen de prisión?

Y, sobre todo, deja flotando una pregunta inquietante: si las medidas legales resultan claramente insuficientes, ¿puede interpretarse la decisión de Kenna como una forma de prevención… o es simplemente la perpetuación del horror?

Kenna encarna una fantasía de reparación que en la vida real sabemos imposible, pero que en la ficción funciona como una poderosa válvula de escape frente a la impotencia social. La grandeza de la novela no está en lo que Kenna hace, sino en lo que nos obliga a preguntarnos cuando lo hace.

Esta intensa novela, repleta de giros, sorpresas y tensión, emociona y sacude a partes iguales. En poco más de doscientas páginas, el autor consigue decir mucho más de lo que aparenta. Kenna es una lectura que no deja indiferente; leedlo. (Inma Muñoz, 2 de marzo de 2026)

hace 10 horas