LA ISIS DORADA MAGANO, JORGE

Nota media 7,67 Muy bueno 6 votos 2 críticas

Resumen

¿Qué tienen en común Mariano José de Larra y una tumba egipcia de más de dos mil años de antigüedad? Probablemente nada, pero el autor de esta novela está empeñado en hacernor creer lo contrario. En Madrid, los ataques vandálicos contra tiendas de reproducciones egipcias se han convertido en costumbre. Todo apunta a que un grupo de fanáticos cristianos pretende borrar del mapa cualquier resto de paganismo, aunque éste esté destinado a guiris y coleccionistas Jaime Azcárate, joven becario del Centro de Investigaciones Históricas en su empeño por conseguir un puesto en la reista Arcadia inicia una investigación y no tarda en ponerse tras la pista de algo mucho más gordo y trascendente de lo que cabía esperar.

2 críticas de los lectores

5

Entretenida con toques de humor. La trama un tanto disparatada.

hace 7 años
9

La Isis Dorada de Jorge Magano es la primera aventura de Jaime Azcárate, un historiador de arte que por avatares de la vida está trabajando como “topo” bibliotecario en las profundidades del C.I.H. Cuando una amiga le pide ayuda para descubrir quién ha agredido a su ex mientras investigaba unos extraños ataques a tiendas que venden réplicas de antigüedades egipcias se ve involucrado en una peligrosa búsqueda relacionada con el milenario culto a la diosa egipcia Isis. Si resuelve el misterio, conseguirá un puesto de trabajo con el que lleva soñando desde hace tiempo. Jaime no es un Indiana Jones a la madrileña. Es un tipo atractivo (o al menos lo parece), inteligente, con momentos de brillantez y más salidas que el metro pero que también mete la pata y tiene momentos espesos que le hacen resultar muy real divertido. Del libro destacaría la impresionante ambientación histórica no sólo en temas egipcios sino también en otro temas relacionados con la trama y ese toque de thriller castizo que resulta muy inquietante y divertido. Una de esas historias que te atrapan desde el principio y que cuesta dejar de leer por cosas tan prosaicas como tener que ir a trabajar… Ahora me quedan dos cosas pendientes: volver al templo de Debod y leer las otras dos aventuras de este curioso investigador con tendencia a meterse en unos líos tremendos.

hace 8 años