En julio en el Club de lectura: ‘Holocausto Manhattan’

En julio en el Club de lectura: ‘Holocausto Manhattan’
Este mes de julio, en nuestro Club de lectura hemos comenzado la 33ª lectura conjunta, con el libro ‘Holocausto Manhattan‘ de Bruno Nievas.

Bruno participará activamente en la lectura de su libro, además ha respondido amablemente a algunas preguntas.

¡¡Muchas gracias, Bruno!! y ¡¡Muchos éxitos!!

La entrevista completa a partir del salto.

Bruno NievasFicha:
Nombre: Bruno Nievas.
Edad: 40 años.
Lugar de nacimiento: Almería.
Lugar de residencia: Almería.
Aficiones: Tecnología, ordenadores, videojuegos, leer… y escribir.
Libro/s favorito/s: Los pilares de la tierra, Las puertas de Anubis.

¿Qué libro has “releído más veces? ¿Cuántas?
Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza. De hecho, es el único libro que he releído en mi vida y lo he hecho ya varias veces. Lo he hecho porque es un libro genial para compartir, para reírte, para descubrir que esto de leer te hace sentir vivo, disfrutar, y el libro de Eduardo Mendoza es una genialidad que te hace reír desde la primera página. Y dime, ¿hay algo mejor que la risa?

Libro/s que no pudiste terminar.
Los suelo terminar todos aunque no me estén gustando o se me hagan muy áridos. Uno de los que más me ha costado en toda mi vida fue El péndulo de Foucault, de Umberto Eco. Me esperaba algo más parecido a El nombre de la rosa y me costó mucho llegar al final. Reconozco y lamento que no entendí gran parte de lo que contaba pero sí que logré finalizarlo a pesar de todo. Luego he leído otros también muy áridos o que no me han gustado pero nunca los dejo del todo. En el peor de los casos descanso de ellos una temporada. Pero los termino, vaya si los termino.

Recuerdas una cita o un momento de algún libro especial.
Uno de los momentos que más me han emocionado leyendo fue cuando el protagonista de Las puertas de Anubis viaja en el tiempo y se queda atrapado en cierto momento del pasado. Todo está perdido, llora desconsolado al lado de un puente y sabe que no solo no va a poder regresar al presente sino que probablemente muera asesinado, por alguna enfermedad o, más probablemente, de pura y simple hambruna. Y en ese momento de profunda y morosa desesperación escucha algo. Es alguien silbando, a lo lejos. Y la canción era Yesterday, de los Beatles. Uf, se me pusieron los pelos de punta.

Autor/es favorito/s:
La lista sería interminable porque me gustan muchos pero si tengo que escoger me quedaría, de extranjeros, con Stephen King, Ken Follet, Douglas Preston & Lincoln Child o Michael Crichton. Entre los españoles también hay muchos, como los geniales Juan Gómez-Jurado, Manel Loureiro, Lorenzo Silva, Javier Sierra y un larguísimo etcétera. Sin embargo, siempre estoy dispuesto a conocer a nuevos. Así es como he tenido la suerte de conocer a estos que aquí menciono.

¿Ha influido alguno de ellos en tu escritura?
¡Por supuesto, todos! Cuando lees un libro que te gusta siempre te quedas con algo de ese libro: una frase, un nombre, un estilo, un protagonista, una situación, una descripción, un final… Ese libro ya forma parte de ti, son como las proteínas que ingieres y pasan a formar parte de tu cuerpo, por eso hay que leer libros bien escritos, porque siempre te quedas con algo. De una forma extraña ocurre algo parecido con los libros que no te gustan. Con ellos se puede aprender incluso más, ya que te enseñan a definir tu estilo al seleccionar qué es lo que no te gusta o lo que nunca harías en un libro tuyo. Por eso soy de los que piensa que leer mucho es fundamental para cualquiera que desee escribir. Pero también para cualquiera que quiera crecer como persona.

¿Cuándo y por qué comenzaste a escribir?
Hace muy poco, ya que antes de Realidad Aumentada no había escrito absolutamente nada. Comencé a escribir de pura casualidad, porque encontré un programa enfocado a la escritura literaria llamado Scrivener. Me bajé la demo y me gustó tanto que lo compré de forma impulsiva. Y para aprender a manejarlo me puse a escribir una novela, así, sin más: pensé en un par de líneas que contenían el principio y el final y en unos cuantos meses tenía cien mil palabras. Así comenzó todo.

Tu primera novela «Realidad aumentada» la autopublicaste. ¿Qué te llevo a ello?
El rechazo, pleno y unánime, de todas las editoriales a las que se la había enviado. Luego aprendí que aquello fue normal, mi novela aún necesitaba mucho trabajo, ya estábamos en plena crisis y era (y sigue siendo) muy difícil que una editorial apueste por un desconocido que envía su manuscrito. Así que, decidido a saber si mi novela podía gustar a potenciales lectores decidí subirla gratis a Internet y así someterla a juicio público. Y esa fue una de las mejores ideas que he tenido en mi vida. En todo momento conté con el apoyo  no solo de mi familia sino de un genial Juan Gómez-Jurado que también me coment de cubierta, campaña de marketing Y eso por no hablar de varias semanasnajes, situaciones, estiloolocausto Manhattan, una vez eó que eso podía terminar siendo una buena idea.

En cambio, para publicar “Holocausto Manhattan”  has contado con el apoyo de una gran editorial. ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene cada modelo?
Trabajar con una editorial y encima a tiempo parcial como sucede en mi caso tiene muchas desventajas: tienes fechas de entrega difíciles de cumplir porque sacas tiempo de donde puedes, contratos de confidencialidad, pierdes el control de parte de lo que se hace o sucede con tu novela y en el momento en que firmas los derechos pasan a ser suyos durante un tiempo que no es corto precisamente. Sin embargo, trabajar con una editorial tan grande como Ediciones B también ha hecho, al menos en mi caso, que el resultado haya sido mucho mejor. En el caso concreto de Holocausto Manhattan invertimos seis meses en correcciones de trama, argumento, personajes, situaciones, estilo… todo, absolutamente todo pasó por las manos de varias personas. Y luego invertimos varias semanas más en el diseño de portada, título, textos de cubierta, campaña de marketing y un largo etcétera. Se trabaja mucho pero el resultado es también mucho más profesional. Que una editorial saque un libro no es garantía de calidad pero que tu libro pase por un trabajo editorial sí que garantiza una mejoría.

¿Manías a la hora de escribir?
Ninguna, en absoluto. He escrito en ordenador de sobremesa, en portátil, a veces anoto ideas a mano, en las notas del teléfono, las grabo en audio, las escribo en un email… Y para sentarme a escribir solo necesito un teclado. Me da igual hacerlo en casa, en la calle, en un aeropuerto, en un hospital, en una reunión familiar, estando de viaje o de vacaciones o en una sala de espera. No me importa que haya silencio absoluto o que haya niños gritando alrededor o aviones despegando cerca. Solo necesito saber que tengo unos minutos por delante, ya que sí me fastidia soltar el teclado a mitad de una escena o pasaje. Pero a veces, como imaginas, hay que hacerlo. Y honestamente, te aseguro que el mundo no se para. Vamos, que luego sigues por donde ibas y ya está.

¿Es difícil compaginar tu trabajo como pediatra con la tarea de escribir?
Sí, porque la labor como pediatra me lleva un mínimo de siete horas al día en las que tienes que atender a una población delicada y que necesita de todo tu cariño y profesionalidad. Pero además guardando unos tiempos de atención por niño muy escasos y que hay que respetar en la medida de lo posible para así atender la enorme demanda en igualdad de condiciones. Eso exige que tu concentración esté al doscientos por cien, por lo que resulta imposible ni tan siquiera pensar en otra cosa. Eso sí, una vez fuera, cuando por fin dispones de un poco de tiempo libre, surge el escritor. Lo malo es que para eso tiras de tiempo libre, que usas a costa de tu tiempo de descanso, ocio o la compañía de los tuyos. Así que lo normal es que termines el día exhausto. Feliz pero exhausto.

¿Tienen importancia crees que tienen las redes sociales en la proyección de un autor hoy en día?
Desde mi humilde punto de vista son esenciales aunque, como toda herramienta, hay que manejarlas con mucha cabeza. Las redes sociales dan visibilidad, por ejemplo, gracias a ellas Realidad Aumentada logró 42.000 descargas y con ello llamar la atención de Ediciones B, uno de los gigantes del mercado editorial español. Son una vía genial para estar conectado con tus amigos, lectores y simpatizantes, sí, pero sin olvidar que la labor de un escritor es escribir. Estar en contacto con tus lectores es casi obligado y muy fácil hoy en día gracias a Internet y a las redes sociales. Pero estas no lo son todo ni pueden consumir todo el tiempo de un escritor, sobre todo en aquellos que tenemos que compaginar ambos trabajos. Bien usadas, con inteligencia, son la mejor herramienta que existe para estar en contacto con los lectores y puedes llevarte muchas alegrías con ellas. Mal usadas, una trampa muy peligrosa que ya ha perjudicado a más de un autor.

¿Tienes nuevos proyectos, tendremos que esperar mucho?
Por supuesto que los tengo y confío además seguir aprendiendo y mejorando para que vayan siendo mejores. Creo que de Realidad Aumentada a Holocausto Manhattan hay una mejoría enorme y confío en que —ojalá— esta vuelva a notarse en mi tercera novela, en la que ya llevo meses trabajando. Aún no te puedo contar mucho sobre ella, salvo que trataré de volver a sorprender al lector y hacerle reflexionar, y por supuesto intentaré emocionarle. Ojalá lo consiga. No te puedo tampoco dar fechas porque en mi caso es difícil planificar, pero espero terminarla en menos de un año. Aunque antes habrá alguna sorpresa… de la que aún no puedo decir nada. Ya sabes, los dichosos contratos de confidencialidad.

Holocausto ManhattanSobre el libro:
Septiembre de 2010. Mike Brenner imparte una clase en la universidad sobre ondas binaurales, un tema que le preocupa por las graves adicciones que generan y que nadie parece estar detectando. Poco antes, una camioneta de reparto está a punto de caer al río Hudson. Su conductor logra evitar el accidente, salvando así de una muerte segura a su familia, rehenes de unos tipos que quieren asegurarse de que cumple con su misión: transportar una bomba atómica al centro de Manhattan. Febrero de 1944. Leon Yeser, un adolescente judío, es separado de su madre y de su hermana pequeña nada más bajar de uno de los «trenes de la muerte». Al intentar ayudarlas es brutalmente golpeado por un soldado nazi, al que mira fijamente a los ojos. Entonces, algo sucede. Poco después el nazi, tembloroso, llama a la puerta del bloque 10 para pedirle ayuda a la única persona que puede entender lo que acaba de sucederle: el doctor Josef Mengele.

¿Por qué esa época y esa localización?
La ambienté en Nueva York porque la “chispa” para escribirla surgió precisamente cuando vi algo relacionado con esa ciudad y en ese preciso momento (eso lo cuento en una nota al final de la novela así que no puedo destriparlo aquí, jejeje). Y lo del campo de concentración de Auschwitz fue porque tras haberlo visitado, hace unos años, me quedé con la sensación de que ese sitio y todo lo que sucedió allí no podía quedar en el olvido. La historia está condenada a repetirse y solo aprender de ella nos ayudará a que no vuelva a suceder. Por eso supe que tenía que plasmar todo aquello de alguna forma.

En tu novela aparecen personajes históricos. ¿Los ficticios se basan en alguna persona real?
No, en absoluto, de hecho es algo que advierto al principio del libro para que precisamente nadie pueda pensarlo así. Piensa que aparecen personajes muy extremos, algunos de ellos bastante violentos o con ideas bastante radicales. Hubiera sido muy fácil coger a personajes reales con esos rasgos y simplemente trasladarlos al papel pero también un insulto a esas personas y por supuesto una falta de aprecio al lector. Creo que los personajes de una novela deben ser eso, personajes ficticios pero al mismo tiempo únicos, complejos y con capacidad de sorprender. Estoy de acuerdo en que crearlos desde cero no es fácil, supone un considerable trabajo, pero este es obligado si quieres que el lector lo valore. Es lo mínimo que hay que ofrecerle.

De los personajes de esta novela, ¿Te sientes identificado con alguno?  ¿Hacia cuál sientes más “simpatía” y  hacia cuál menos?
No, no me siento identificado con absolutamente ninguno porque cada uno es único, diferente y tiene cosas que me gustan y cosas que no. Siento simpatía hacia todos porque todos son como “hijos” míos. Por malos, extremistas o enrevesados que sean, son creaciones de un servidor y al fin y al cabo todos tienen conflictos, problemas, luchas internas o problemas del pasado por resolver. Es imposible odiar a alguien a quien tú has “dado vida”, por decirlo de alguna forma. Así que tampoco siento antipatía por ninguno. Miedo sí le tendría a un par de ellos si existieran en la realidad, pero no te voy a decir a quiénes para no reventarle nada al lector…

¿Cuánto tardaste en escribirla?
Casi tres años, que se dice pronto, aunque es cierto que lo he hecho a tiempo parcial ya que mi trabajo principal es como pediatra. Invertí dos años en documentar y escribir la novela, unos seis meses en corregirla y reescribir todo lo que había que cambiar y se fueron casi seis meses más en elegir título, portada, textos de cubierta y, mucho más complejo de lo que parece, planificar todo el marketing y lo concerniente a su lanzamiento. La verdad es que detrás de sus 162.000 palabras y de sus 488 páginas se esconde un trabajo mastodóntico.

¿Cuáles han sido tus fuentes o métodos para documentarte?
Muchas, muchísimas. Desde por supuesto Internet a decenas de libros, tanto de Nueva York como de Auschwitz. Y aunque los libros son la parte más importante (y a veces la más árida) también he utilizado otros muchos recursos como documentales (me he visto decenas de horas en DVD mientras tomaba notas), revistas, estudios, trabajos y por supuesto centenares de fotos, tanto mías como de amigos míos, de Nueva York y de Auschwitz. Como guinda, he tenido la enorme suerte de hablar con personas que han conocido a prisioneros judíos del campo y oficiales de la legión que me han contado cómo es la experiencia de combate en Afganistán, que es donde comienza la novela. Y por supuesto he indagado en casos reales para documentar la parte de las drogas sonoras. La verdad es que la labor de documentación de una novela es larga, dura y en muchas ocasiones árida y desagradecida. Pero también del todo necesaria, pues es el combustible que alimenta la historia. Da igual que no uses todo lo que aprendes, está ahí y te ayuda a hacer el texto más complejo, sólido y profundo. Y si el combustible es bueno, el motor funciona mejor y hasta el humo de los desechos, es decir, aquello que no usas, parece que huele mejor.

El título de esta novela es muy interesante y con tan solo dos palabras nos podemos hacer una idea de lo que trata la novela. ¿Fue este el título original que habías pensado? Si no es así, ¿puedes decirnos cómo se iba a titular?
No, durante casi todo el tiempo que invertí en escribirla el título original fue otro, bastante más poético y que de hecho le gustaba mucho a todo el mundo y especialmente a la gente de Ediciones B. Sin embargo ese título no era nada descriptivo de la novela y por eso tuve que cambiarlo, admitiendo que con este ganaba en descripción. Lo curioso es que ese título tenía solo dos palabras, y una de ellas la sigue teniendo el título actual, así que en realidad solo cambiamos una palabra. Y no, no te diré cómo se llamaba porque me gustaría proponerle ese reto al lector. El título original, mucho más poético, está incluido y además de forma muy visible en el texto de la novela (lo cual no quiere decir que sea fácil encontrarlo, a veces lo más obvio es lo más complicado de encontrar). Así que invito al lector a que lo descubra y que me diga si le gustaba.

Sin desvelar demasiado, ¿qué encontrarán los lectores en esta novela?
Espero que encuentren un thriller bastante oscuro que se ambienta parte en el Nueva York del 11 de septiembre de 2010 y parte en Auschwitz en febrero de 1944. Una bomba que se dirige al centro de Manhattan y una familia de judíos italianos que baja asustada de unos de los trenes de la muerte. Dos mundos completamente diferentes que espero atrapen al lector y lo hagan sufrir y disfrutar a la vez. Y si le apetece, al final de la historia, reflexionar sobre lo que ha leído, porque esos dos mundos no son tan diferentes del nuestro. Ojalá que lo consiga y ojalá el lector cierre la novela con tristeza por haberla terminado.

Y por último, desde el día de la elección del libro estás participando activamente en el Club de lectura de Quelibroleo.com, ¿qué esperas que te aporte personalmente esta experiencia? ¿Nos conocías anteriormente?
Sinceramente, estoy seguro de que me va a aportar no mucho, sino muchísimo. Es la primera vez que voy a participar en mi vida como autor en una lectura conjunta, así que para mí supone toda una experiencia nueva e ilusionante. Por supuesto que os conocía, os sigo desde hace tiempo y he seguido otras lecturas con mucho interés, como por ejemplo la de La leyenda del ladrón, y siempre he soñado con poder disfrutarla desde el punto de vista de un autor. Cuando vi que Holocausto Manhattan aparecía entre las propuestas para julio me dio un vuelco el corazón. Tras unas votaciones que he vivido con puro nervio hasta el último minuto, ahora por fin va a suceder. En cuanto a lo que espero que me aporte, cuando colgué Realidad Aumentada gratis en Internet recibí cientos de correos con sugerencias para mejorarla y te garantizo que aprendí mucho. Eso es lo que creo que va a suceder ahora, voy a poder percibir mi propia novela con los ojos de los lectores y tengo muchas ganas de conocer qué es lo que despierta su inquietud, sus dudas, sus comentarios. Y estoy seguro de que me van a hacer muchos comentarios, críticas y sugerencias que me van a ayudar a aprender. Esto de escribir se basa en dos pilares, uno es aporrear teclas y el otro aprender. Y esto último es lo que deseo hacer con esta experiencia. Seguro que los lectores me enseñan muchísimo. Va a ser un placer y un honor estar a su lado.

1 jul. (Núria Garcia / Quelibroleo.com)

Comparte si te ha gustado:


1 opinión en “En julio en el Club de lectura: ‘Holocausto Manhattan’”

  1. Me ha encantado la entrevista. Un trabajo muy duro el de escritor, yo tengo imaginación para imaginar historias, pero no se escribir, el curso del que habla podría ser una ayuda. El reto del que habla podría ser: «atentado Manhattan» aunque este no haría referencia al holocausto, no se, espero que lo diga al final del mes. Un saludo, me encanta quelibroleo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *