La FIL celebra el centenario de Cortázar

La FIL celebra el centenario de CortázarEn el año de celebración del centenario del nacimiento de Julio Cortázar, la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara rindió tributo al escritor argentino con una charla en la que se destacó su complicidad con cada uno de sus lectores a través de obras eternas como «Rayuela» (1963).

La lectura de Cortázar «nos deja con la convicción absoluta de que escribe para cada uno de nosotros en particular y que cada uno de nosotros en particular es el afortunado poseedor de las claves y de los secretos para transitar por los itinerarios que sus palabras trazan», dijo el editor y ensayista mexicano Gonzalo Celorio.

Por «esa manera suya tan generosa, tan abierta, de compartir en cada página su ceremonias domésticas, sus rituales, sus juegos prohibidos, lo queremos mucho y somos sus amigos y aun sus cómplices», agregó el también crítico literario.

Celorio participó en el coloquio «Ecos cortazarianos», en el que personalidades relacionadas con la vida o la obra de Cortázar (1914-1984) compartieron sus experiencias ante el público de la Feria.

«Quién de nosotros no ha tenido la certeza de que tal o cual frase de Julio fue escrita para nosotros solos y para nadie más. Quién no se ha reconocido con pelos o señales idéntico en el peligroso espejo de su voz», agregó.

El homenaje de el miércoles se extendió a la exesposa del escritor, Aurora Bernárdez, quien falleció el pasado 8 de noviembre a los 94 años y que era la única heredera de su obra publicada y albacea literaria de Julio Cortázar.

Esto fue gracias a Carles Álvarez, editor de Cortázar durante los últimos siete años, quien trabajó «del bracito» de Bernárdez hasta el final.

Uno de los últimos encargos que ella le hizo, contó, fue escribir una carta de despedida que tenía que ser leída en su funeral, algo que Álvarez no pudo realizar en su momento y que sí hizo esta noche.

En ella habló de la relación que tenía con la que fuera primera esposa de Cortázar, una mujer «pizpireta», «viva», «pronta» y «aguda» que destacaba por su «excepcional culto a la amistad».

En el homenaje también estuvo presente el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, quien habló sobre las veces que coincidió con el argentino en distintos países y que lo definió como «un escritor con creencias y capaz de defenderlas» y alguien que «al mismo tiempo no ha dejado nunca de crecer y no ha dejado nunca de hacerse más joven».

Para el escritor mexicano Eduardo Casar, «Rayuela» fue «una revelación en el sentido más pleno de San Agustín o Santa Teresa» que lo «convirtió a la literatura».

«Con ella me di cuenta de que pensamos con palabras y que las palabras, no solamente las de los otros sino las nuestras, nos hacen cosas y nos abren más mundos con cuartitos adentro», apuntó.

«La literatura de Cortázar nos enseña que lo literario sobrepasa lo ideológico, lo rebasa por la derecha o por el medio, simplemente lo rebasa. El escritor no es un inspirado por los dioses del Olimpo, sino que es alguien que trabaja arduamente creándose una segunda naturaleza escritora», dijo.

Además de coincidir con el centenario de su nacimiento, el homenaje a Cortázar, considerado uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, se enmarca en las actividades que realiza Argentina como país invitado a la XXVIII edición de la Feria.

Y precisamente una argentina, Inés Fernández Moreno, fue la ganadora del Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz por su obra «El cielo no existe», un galardón que recogió este miércoles.

Guadalajara (México), 4 dic (Paula Escalada Medrano – EFE)

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