MUERTE ENTRE POETAS VALLVEY, ÁNGELA

Nota media 5,36 Regular 25 votos 3 críticas

Resumen

Finalista Premio Planeta 2008. Ágil y sutil pero profunda, brillante y divertida, Muerte entre poetas es un auténtico logro narrativo que encandilará a los lectores. Una historia deliciosa que hace un guiño a las viejas novelas de Agatha Christie y a las guerras literarias de Pío Baroja. Lo que debía ser un encuentro ritual entre prestigiosos miembros de las letras nacionales se convierte en algo turbador al aparecer asesinado de una puñalada en el corazón uno de los poetas participantes. Nacho Arán, poeta y meteorólogo, llega al congreso poco después de que se haya producido el crimen, por lo que está libre de sospecha y podrá dedicarse a husmear entre el resto de los asistentes. Pronto descubrirá que casi todos ellos tienen algo contra el muerto, y se dará cuenta de que el refinamiento intelectual y la supuesta sofisticación de la cultura no sirven como vacuna contra el mal y las pasiones violentas, contra el odio y el deseo de venganza...

3 críticas de los lectores

6

La novela comienza bien, con un cadáver de por medio, que es lo que se busca en cualquier narración detectivesca, pero a medida que nos adentramos en la narración nos daremos cuenta de que no es simplemente una novela negra, sino más bien un relato en el que se nos descubren las perspectivas cotidianas de unos creadores que a todas luces nos parecían tocados por las musas. Quizá por eso, por relatar las vidas y sentimientos de cada cual, el lector se dispersa y acaba por perder un poco el interés por la historia.

hace 1 año
6

Al cuerpo de la narración le precede una introducción que nos sitúa en un suceso trágico sucedido muchos años antes de los hechos centrales, sin que tampoco se nos explique demasiado. Tras ello, por voz de los sospechosos se suceden una serie de breves relatos vitales de injusticias literarias, venganzas y maltratos psicológicos perpetrados por Fabio Arjona, el poeta asesinado de una puñada en el corazón. Quien ejerce en esta narración de detective es un poeta que por meteorólogo no forma parte de ese mundo literario que los demás comparten, siendo ajeno a éste, se plantea la excusa ideal para hacerle confidente de los detalles biográficos que todos conocen pero que él (y el lector) ignoran sobre el muerto y los posibles móviles de su asesinato. Si bien la novela avanza y creo que es un buen libro, hay dos elementos que casi me hacen dejarlo. En primer lugar, el escenario y el planteamiento se asemejan demasiado a otras novelas de misterio, muy al estilo Agatha Christie, donde un grupo de personajes sospechosos se encuentras forzosamente recluidos en un lugar, en este caso: un encuentro literario organizado en la casa de una rica viuda, lo que decepciona por falta de originalidad. Mientras que, por otro lado, tampoco ayuda la elección y construcción de los personajes que ejercen de detectives aficionados, que bien podrían protagonizar una novela infantil: un meteorólogo poeta, su tía ya mayor y un joven listillo informático, que comparten la administración de un blog con la difícilmente creíble tarea de resolver crímenes. Por otro lado, en cuanto a los personajes en general, considero que son demasiados, y su construcción varía entre una pobre construcción de algunos y una profundización de exagerada densidad, por lo que quizás hubiera sido conveniente eliminar a algunos y centrarse más en desarrollar otros. Al menos en la edición que yo he leído, se ha cometido el grave error de situar el Dramatis Personae al final de la novela (página 349), lo que no ayuda para nada al lector a situarse durante la lectura, pues, al menos yo, no lo descubrí hasta el final, cuando bien me hubiera ido saberlo desde un principio para situar quién era quién entre los trece sospechosos. Con todo esto, y a pesar de algunos fallos incomprensibles, nos encontramos con una novela que bien merece haber quedado finalista del Premio Planeta, pues si bien comienza floja, situándose en un escenario criminal altamente explotado por la literatura y con unos detectives aficionados que parecen haberse escapado de una novela infantil, los retazos biográficos de los sospechosos que se nos regalan y la resolución realista del asunto terminan por ofrecer un resultado satisfactorio. El libro mejora a partir de las ciento y poco páginas, por lo que vale la pena darle una oportunidad. “Traté de desviar la conversación hacia otro lugar más apetecible, tenía la estúpida impresión de una charla puede ser como un mueble, que a veces no se encuentra en el sitio adecuado y basta con desplazarlo unos centímetros para que todo vuelva a parecer armonioso y proporcionado, bello, en su sitio” (Vallvey 2008:135) “Los animales funcionan en la decoración contemporánea como naturalezas muertas en la pintura del s.XIX. Manjares analgésicos de la precariedad sentimental humana” (Vallvey 2008:135-136) Más reseñas en mi blog http://librosfouquet.blogspot.com.es/

hace 4 años
6

Es muy interesante, se lee rapido y engancha desde el principio.

hace 7 años