LOS CARILLONES DICKENS, CHARLES

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Resumen

No eran campanas mudas. Demasiado enérgicas incluso para doblegarse a los caprichos del viento, luchaban valientemente contra él, y, triunfando contra su soplo adverso, iban, majestuosas y alegres, a herir un oído atento, cuando deseaban ser oídas en las noches de tormenta por alguna pobre madre que velaba a su hijo enfermo, o por alguna mujer solitaria cuyo marido se hallaba en alta mar, y tan claramente, que sus carillones habían batido alguna vez las furias de la borrasca. Así lo afirmaba Toby Veck, pues aunque lo llamaran Trotty Veck, su nombre era Toby, y, sin un acta especial del parlamento, no se hubiera permitido a nadie cambiar su nombre de Tobías. Sea lo que sea que dijera Toby Veck, lo mismo digo yo. Y me pongo al lado de Toby Veck, a pesar de que permanezca en pie todo el día –una actitud fatigosa, por cierto– junto a la puerta exterior de la iglesia. En efecto, Toby Veck era mandadero, y aguardaba allí los encargos.

1 críticas de los lectores

4

Me empezó a gustar mucho el estilo de Dickens, pero su excesivo neo-romantisimo lo estropea. Se va degradando con el paso de las páginas.

hace 3 años