Nota media 7,11 Muy bueno 33 votos 9 críticas
  • GéneroNarrativa
  • EditorialANAGRAMA
  • Año de edición2006
  • ISBN9788433971074
  • Idioma Español

Resumen

Premio Man Booker 2005. Tras la reciente muerte de su esposa después de una larga enfermedad, el historiador de arte Max Morden se retira a escribir al pueblo costero en el que de niño veraneó junto a sus padres. Pretende huir así del profundo dolor por la reciente pérdida de la mujer amada, cuyo recuerdo le atormenta incesantemente. El pasado se convierte entonces en el único refugio y consuelo para Max, que rememorará el intenso verano en el que conoció a los Grace (los padres Cario y Connie, sus hijos gemelos Chloe y Myles, y la asistenta Rose), por quienes se sintió inmediatamente fascinado y con los que entablaría una estrecha relación. Max busca un improbable cobijo del presente, demasiado doloroso, en el recuerdo de un momento muy concreto de su infancia: el verano de su iniciación a la vida y sus placeres, del descubrimiento de la amistad y el amor; pero también, finalmente, del dolor y la muerte. A medida que avanza su evocación se desvelará el trágico suceso que ocurrió ese verano, el año en el que tuvo lugar la «extraña marea»; una larga y meándrica rememoración que deviene catártico exorcismo de los fantasmas del pasado que atenazan su existencia.

9 críticas de los lectores

6

Una novela intimista, introspectiva, narrada en tercera persona por su protagonista, un historiador que vuelve al pueblo costero donde veraneaba con sus padres y que mezclando el presente y el pasado reflexiona sobre la adolescencia, el amor, la vejez y sobre todo, la pérdida, pero que se me ha hecho repetitiva y no me ha enganchado.

hace 9 meses
9

Los libros de John Banville me provocaban ansiedad. Su currículum, sus galardones, las reseñas que leía, hasta su nacionalidad irlandesa, cuna de grandes autores -Joyce, Wilde, Yeates, Beckeet, Swift, O´Brien-, me generaba, lector voraz, la convicción de que tenía que encontrar el impulso, la ocasión justa para conocerlo. Con cobardía, me justificaba pensando que como leía todo, pero todo lo que publicaba como Benjamín Black -es el seudónimo tras el cual se esconde para escribir sobre asesinatos, detectives y forenses- en el género de novela negra era más que suficiente para conocer sus talentos y sus alcances como escritor. Vaya error. El caso es que encontré el impulso y coyuntura: una lista sobre las mejores cincuenta novelas escritas en lo que llevamos de este siglo XXI incluía “El mar”, que además, estaba en mis libreros, desde hace tiempo, en espera del momento en que me dejara de payasadas y le diera vida a través de la lectura. Lo primero que les tengo que decir es que, el “El mar”, es una maravilla: toda su prosa es poética, las imágenes que nos provocan son entre quiméricas y nostálgicas, las reflexiones que nos desencadenan, no tienen nada que ver con encontrar culpables, sino nos llevan a profundizar en nosotros, en nuestro pasado, en nuestro presente, para intentar encontrar allá, en el fondo de nosotros, las destrezas con que nos enfrentaremos al futuro. John Banville ha ganado casi todo, y en el casi, está el Nobel. Premio Man Booker 2005, el Irish Book Award, el Premio Frank Kafka 2011, el Premio Austriaco de Literatura Europea 2013, el Premio Leteo, el Liber y en el 2014 le otorgaron el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Como Benjamín Black, le otorgaron el Premio RBA de Novela Policíaca. En “El mar”, Max Morden, un historiador de arte, sacudido y dolido por la muerte de Ann, su mujer, decide abandonar su casa para recluirse en “Los cedros”, una casa de asistencia atendida por la Srita. V, ubicada en una playa irlandesa donde acudía con sus padres en algunos veranos de su infancia. Durante su estancia, nos va contando lo que vivió un verano en especial, en el cual conoció a la familia Grace, se enamoró, ofreció y recibió su primer beso, se enfrentó a sus primeras decisiones sobre la forma de relacionarse con las mujeres, y se enfrentó con la tragedia; también, Max nos cuenta de su mujer, Anna, lo que vivió con ella, los valores que ayudaron a cimentar su relación, donde concibieron a Claire, su única hija, a que la percibimos preocupada por su reciente viudez, y las consecuencias que le ha ocasionado. John Banville nos cuenta las historias de manera magistral. Todo en la narración es excelso: ritmo, estilo, prosa, textura. Pero llega un momento en que te das cuenta que las historias de Max con los Grace, o su vida marital con Anne no es lo relevante. El autor las utiliza para llevarnos más lejos. Desea que, mientras repasamos con Max sus recuerdos, pensemos, reflexionemos profunda y seriamente, sobre lo que en verdad nos importa de nuestra vida: el amor, las perdidas, nuestros recuerdos, nuestras relaciones, los sentimientos al envejecer, lo que nos motiva y a lo que aspiramos en esta etapa de nuestra vida. No, “El mar” no es simple entretenimiento. Es un mundo de sentimientos, descripciones, imágenes, y olores que te llevan a evocaciones y a profundas reflexiones. Se disfruta intensamente su lectura, pero te ofrece algo más: te conmueve, te remueve de tu zona de confort, te obliga a pensar, en utilizar tus recuerdos para proyectar el significado de tu vida y la trascendencia -si es que la llegara a tener - la muerte. Se las recomiendo.

hace 10 meses
6

Banville demuestra un innegable oficio y una calidad narrativa igualmente indudable, pero en este caso, después de crear una atmósfera sugestiva, lleva la historia hasta el pozo funesto del aburrimiento.

hace 3 años
8

Cada frase de este libro es pura poesía. Maravillosa novela llena de nostalgia. Es como un adios a la vida.

hace 4 años
6

Está contada en dos tiempos. Por un lado está el presente: triste y doloroso. Y por otro el pasado: un verano vacacional con un ligero despertar sexual que acabará en tragedia. Lo mejor de ella es su riqueza lingüística, que está llena de lirismo y de hermosos matices. Y lo peor, es esa frialdad que nos conduce en muchos momentos al tedio, al hastío y a lo anodino. Regular.

hace 4 años
8

Lectura difícil pero en general, satisfactoria. Creo que repetiré con el autor. Es una novela compleja que se lee con lentitud por la profundidad de las reflexiones del protagonista, por la manera tan meticulosa con que se describen las sensaciones. Es una constante la presencia del mar y de la luz del sol. Es sorprendente el detallismo que tienen las descripciones. ¿Como se pueden recordar, 50 años después, como se reflejaba la luz en determinado lugar o la postura de un cuerpo, la posición de las manos? ¿o es la memoria traidora la que adorna los recuerdos?. Muy buena la frase con que termina la novela.

hace 4 años
6

Tras la muerte de su esposa por enfermedad, el narrador-protagonista se instala en un pueblo costero en el que pasaba los veranos en su infancia, hace más de cincuenta años. Allí se dedica a escribir y recuerda fragmentos de su vida, algunos vividos junto a su mujer, y también los de un verano trascendental, el de los once años, cuando conoció a la familia Grace. Intercala también retazos de su vida actual.
Es una novela intimista y por momentos triste, en la que el narrador se deja llevar por una sucesión oscilante de pensamientos y sentimientos para superar la reciente pérdida, anclados sobre todo en el pasado: “Por eso el pasado supone para mí un refugio, allí voy de buena gana, me froto las manos y me sacudo el frío presente y el frío futuro.”
Está narrada de forma deshilvanada (citando palabras del protagonista, “He perdido el hilo”), pasa de una época a otra, de una idea a otra, sin que por ello el lector se pierda en ningún momento. Un desorden que, en mi opinión, concuerda con esa desazón que siente, con esa falta de ubicación, incluso con ese “Bebo como una esponja” que menciona.
A parte de algún error de traducción, creo que el libro está muy bien escrito, las descripciones son detalladas y la prosa muy bella. Mi único problema ha sido que la historia no me ha atrapado prácticamente en ningún momento; sin ser una novela larga he tardado mucho en leerla porque no me atraía lo que se contaba. Por eso, a pesar de las buenas críticas que he leído sobre el libro, yo no puedo recomendarlo, esperaré a leer algo más del autor.

hace 5 años
8

Punto 24. Un libro de autor inglés. De John Banville, “El mar” La descripción llevada al extremo de minuciosidad y belleza. La descripción de objetos, paisajes, sentimientos, recuerdos, pero también de aromas, de colores, de sonidos. El aroma que recuerda un color o, a la inversa. Una hermosa composición que integra sensaciones, admirablemente fusionadas. Un historiador de arte recorre su pasado: infancia, adolescencia, vida adulta, con sus buenas y malas situaciones. Cada una de ellas tiene alguna pérdida, de más o menos importancia, pero todas dejan su imborrable huella. Huella que Banville narra con delicadeza. Un libro para leer y sentir, para detenerse a comparar las emociones propias con las del protagonista. Para rememorar la propia vida y reflejarla en la trama de “El mar”.

hace 5 años
6

La novela es una introspección hacia el pasado del protagonista para refugiarse de su doloroso presente. Una triste reflexión sobre la pérdida y las dificultades de digerir el dolor y la muerte.

hace 9 años