La aparición de un cadáver decapitado, artísticamente troceado y diseminado con enigmáticos designios por diversos rincones de París, sacude de un modo eléctrico al comisario Franck Sharko. Saber que no se trata del cuerpo de su esposa, que lleva ya seis meses desaparecida sin que nadie haya pedido rescate y sin que se tenga la menor pista sobre su paradero, es sólo un consuelo menor. Al contrario, este descubrimiento da pie a una estremecedora y alucinante investigación que pone en contacto a Sharko con los ambientes más sórdidos que puedan imaginarse, con las redes virtuales más exhibicionistas y enloquecidas, con los personajes más crueles y despiadados y, sobre todo, con una mente fría, manipuladora y perversa hasta límites que sólo un escritor del calibre de Thilliez es capaz no sólo de crear, sino de mostrarlo con una fuerza arrebatadora.
Aunque empezó algo “lento” a medida que va a avanzado la historia el ritmo narrativo alcanza un ritmo frenético hasta llegar a un final inesperado. También vamos viendo la evolución de Sharko a medida que se va involucrando cada vez más en el caso, llegando en muchas ocasiones a perder los papeles o pensar en el suicidio. Contradicciones que me han llamado mucho la atención y que hacen muy humano al protagonista de la historia.
Es un libro que engancha desde el principio. Me recuerda mucho a alguno de los libros de la saga Charlie "Bird" Parker de John Connolly, ya que hay cierto paralelismo entre Sharko y Parker, policias broncos de metodos poco ortodoxos atormentados por la desaparición-asesinato de su mujer, y con ciertos toques sobrenaturales. El angel Rojo me recuerda al Viajante de Connolly.
No da tregua al lector. Me gusta mucho la manera que tiene de hilvanar toda la historia. No puedes dejar el libro hasta llegar a su fin. Una buena recomendación salvo aquellas personas que puedan ser un poco aprensivas....
Un buen libro. Un tanto diferente a los que suelo leer de novela negra.Por ello, al principio se me hacía raro y estuve a punto de dejarlo, pero realmente merece la pena. La única pega es que es ligeramente previsible. Desde el primer momento intuía quién era el asesino. Pero está muy bien escrito y es entretenido.