Un sobrecogedor viaje interestelar en busca de la evidencia de que el ser humano no está solo en el cosmos. Una expedición a los confines del universo y a los del alma, en la que pasado, presente y futuro se amalgaman en un continuo enigmático. ¿Qué esencia última nos rige? ¿Qué lugar ocupa el hombre en el complejo entramado del infinito? ¿Qué es el tiempo, la vida, la muerte..? Una grandiosa novela de dimensiones épicas cuyo amplio abanico de interpretaciones ofrece una visión totalizadora. Arthur C.Clarke colaboró estrechamente con Stanley Kubrick en la producción de la célebre película homónima.
Uno de los pocos casos en los que tanto la película de Kubrick, como la novela de Clarke, se pueden disfrutar perfectamente por separado sin interferir la una en la otra. Personalmente yo siempre prefiero el libro, aunque en este caso ha sido dificil elegir. El comienzo de la novela es fascinante (en la película no está tan desarrollado) y el resto, más paralelo al largometraje, se disfruta algo más con la imaginación que con la visión. Para los que no conocen a Clarke, ésta es una buena manera de empezar, una novela ágil y muy amena (que al fin y al cabo es lo importante) cuya única pega es que es quizá demasiado corta, pero para los que quieran más, el autor publico otras tres novelas para completar esta tetralogía. Para no aburrir con los mil análisis que se podrían hacer, diré que al igual que en la película, te sumergirás en un viaje cósmico que para algunos tiene tintes filosóficos, para otros biológicos y para muchos parte de ambos. Animo a todos a leerla y sacar sus propias conclusiones.
No soy asiduo de la ciencia-ficción, y quizá por eso me gusta más cuando la parte de "ficción" no es tan exhuberante que casi introduzca a la obra en el género fantástico. Prefiero la Sci-Fi que se admira ante el misterio del Universo, que se plantea preguntas de corte filosófico sobre nosotros, sobre la inteligencia, sobre la posibilidad de vida en otros lugares... 2001, libro y película, se confeccionaron paralelamente, y las dos transmiten esa sensación de respeto casi religioso ante los misterios del Cosmos. La película de Kubrick cuenta menos que el libro, y por eso mismo resulta más sugerente, más "mística"; la novela profundiza un poco más en esos misterios que la película sólo esboza, atreviéndose con profundos interrogantes, haciéndolo con cierto aroma poético y sin dejar de ser absorbente y muy entretenida. 2001 es una ciencia-ficción muy "ciencia", algo menos "ficción", bastante "filosofía" y sobre todo (faltaría más) buena "literatura". Clarke, el mejor.